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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Van cayendo…



Andaba yo pensando todos estos días en aquello que dijo el “muy honorable” Jordi Pujol, dirigiéndose no a su familia si no a “La Familia”: No conviene darle muchos meneos al árbol porque puede caernos encima a todos. Eso dijo, más o menos, éste señor.
 Y claro, con la semana fantástica que acabamos de pasar… tanto tirar de los picos de la manta, tanto levantamiento de alfombras… ahora se entienden muchas cosas.

“Podemos” acaba de lanzar un vídeo muy revelador y tan claro como el agua, con éste mensaje de su líder. Pablo iglesias:

"La corrupción es una pandemia que ha carcomido nuestra democracia y se ha convertido en una forma de gobierno. La foto de la corrupción es la metáfora de un régimen político en descomposición. Ya no se trata de una u otra rama, es el árbol entero el que está podrido. No se ponga nervioso señor Pujol, quédese tranquilo. Que, como usted, van a caer todos". 



miércoles, 29 de octubre de 2014

...unas pocas cosas...




 Hay cosas (pocas) y hay Pinochos (mentirosos) y hay chorizos (ladrones)

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Hay que vaciar La Casa-Casta y empezar de nuevo.


sábado, 25 de octubre de 2014

Popurrí de desalmados


-Pero vamos a ver, yo creo, y es mi modesta opinión, que los medios de comunicación están sacando todo esto de contexto.
-¿Cree usted que todo esto es una difamación contra ustedes?
-Bueno, lo que sí puedo decirle es que todo tiene una justificación.
-¿Cuál?
-Eran gastos de representación.
-¿Gastos de representación también la lencería?
-¡Lencería, por Dios!,  eran unos pijamas para mi y unas batas para andar por casa para mi mujer.
-¿Tanto cuestan esas fruslerías?
-Lo que le quiero decir es que no eran tangas ni cosas por el estilo.

-Yo tiraba de ese dinero porque me creía que era lícito. Esas tarjetas eran para gastos de representación…
-¡Pero si era para hoteles de lujo, mariscadas, viajes de placer, escapadas de descanso…!
-Bueno no tanto… le puedo asegurar que yo no, yo estoy tan sorprendido como ustedes. Tengan en cuenta que yo soy un cliente de Bankia, o Caja Madrid, desde hace más de 40 años.
-Es que fíjese que hay gastos enormes de todo. Por ejemplo, gastos de farmacia: casi seiscientos euros de una vez ¿le parece normal?
-Pues no sé, pueden ser aspirinas…
-¿¡Aspirinas!?
.No, si yo también estoy flipando en colores.

-Bueno, tenga en cuenta que esa tarjeta podía usarla para mis gastos  como una asignación que me correspondía. Así que yo me compraba lo que se me antojara. Un árbol exótico de catorce mil euros… o de veinticuatro mil, yo no miraba los precios… y soy muy caprichoso. Pero le puedo asegurar que soy un hombre honorable… y un juez tuvo el atrevimiento de encarcelarme… mancillado mi honor y mi prestigio… 

-¿Entonces todo ha sido legal?
.Al menos yo no tenía conocimiento de que no lo fuera…
-Ni yo
-Ni yo
-Ni yo
-Ni yo…
-¿……..?

 El derecho a mentir.

Aunque ni la Constitución ni las leyes españolas hablen expresamente de un derecho a mentir, la jurisprudencia de los Tribunales Constitucional y Supremo lo han avalado en sucesivas ocasiones con sus sentencias. Por eso se puede decir que en España está ampliamente aceptado este derecho a mentir, que, sin ser absoluto, pretende proteger al imputado en el proceso penal de una manera muy peculiar. Se trata, en definitiva, de que, por una parte, el imputado pueda decir lo que le venga en gana ante el juez del proceso penal, pero, por otra, que no pueda alegar ante los tribunales este derecho a mentir como una posible vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva. En otras palabras, un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional basado en el hecho de que se vulneró el derecho a mentir de un ciudadano no debería prosperar en nuestro país.

Pero como aquí cualquier fechoría y choriceo de los de arriba, quedan impunes por esa cosa tan extraña de sufrir una amnesia temporal… hasta que pase  todo el proceso penal… como ya se han acogido a ese derecho la infanta Cristina y otros… dicha impunidad queda  garantizada para todos estos sinvergüenzas

.Nota.

En resumen, podemos definir la amnesia como una enfermedad cerebral que hace que las personas olviden datos previamente almacenados por el cerebro. Los tipos de amnesia pueden ser clasificados en función del rigor o los patrones de dicha pérdida de memoria, según sean de carácter anterógrado, retrógrado o disociativo.
En películas es usualmente representado  como que con un segundo golpe en la cabeza (similar al primero) cura la amnesia. Realmente una segunda contusión puede acarrear catastróficas consecuencias: síndrome conocido como de doble impacto y traer graves consecuencias…


domingo, 12 de octubre de 2014

Bruma


Bruma en el cielo,
bruma en el mar,
bruma que todo defecto disimula
y todo lo embellece y difumina.

Bruma en las almas
compañera del olvido,
amiga del disimulo,
Todo se vuelve gris,
todo es gris.

(Un tonto
dirige un programa tonto,
no importa,
muchos tontos lo ven,
lo importante es la audiencia)

Nada serio se cuestiona,
la estupidez se legitima.
La pobreza se margina,
la miseria se disimula.

(Las ONGs hacen su agosto),
los "cerdos" engordan...
Policías delincuentes,
guardias, contrabandistas,
ministros ladrones...

Todos intercambian sus papeles,
todo se mezcla y se confunde.
¿La política? ¡Bah!
¡"Todos somos APOLÍTICOS"!




viernes, 12 de septiembre de 2014

Matices




Ay mísero de mí, y ay, infelice!
Apurar, cielos, pretendo, 
ya que me tratáis así 
qué delito cometí 
contra vosotros naciendo; 
aunque si nací, ya entiendo 
qué delito he cometido. 
Bastante causa ha tenido 
vuestra justicia y rigor; 
pues el delito mayor 
del hombre es haber nacido.



Según el filósofo Hegesias, todo placer va acompañado de dolor. Esta escuela dio  origen  al epicureismo  cuyo común denominador es, sin duda, su intento de evitar el dolor.

Platón y Aristóteles hacen una distinción bastante clara entre el placer y la felicidad; mientras que el placer es fugaz e inestable, aunque se trate de momentos supremos, la felicidad es algo más estable, o por lo menos nos hace desear una estabilidad más duradera.

La confusión del placer con la felicidad ha sido la razón de muchas e inútiles discusiones éticas. Schopenhauer en el “Arte del buen vivir” dice después de dura y madura reflexión: “No se puede considerar una existencia feliz preferible a la no existencia“, aunque su muy pesimista 
filosofía duda de la realidad feliz, cuyos enemigos continuos  son el dolor y el tedio.

¡Gusto…!

Las palabras gusto y placer  se emplean frecuentemente como equivalentes. En relaciones amorosas y amistosas las personas pueden “gustarse”  indicando que la relación resulta placentera. De forma análoga, la escultura, la pintura y otras expresiones artísticas pueden “gustar” mucho, indicando solamente una apreciación de placer.

En cuanto al goce, éste es bastante parecido al placer y requiere la percepción de sensaciones físicas, como las sexuales, gustativas, acústicas y otras. Se puede gozar de un paisaje, de un manjar, o de la unión sexual: ¡qué gusto me das…!

Los “gozos” tiene un significado religioso, en las composiciones poéticas en loor de la Virgen María o de los santos católicos.

El agrado tiene una intensidad perceptiva inferior al del goce. Con frecuencia se refiere a relaciones personales que se consideran “agradables”.

Mención a parte tiene la alegría.
La alegría es un estado mental con sensaciones agradables internas y en general con manifestaciones verbales y corporales. En este estado hay una modulación de las recepciones sensoriales que interpretan con mayor placer que el normal. Mientras que, como ya he dicho, el goce es en general de corta duración. La alegría suele ser más duradera; incluso hay personas que son más propensas a manifestar alegría. De “carácter alegre” se suele decir. En inglés el término “alegre” es la palabra “gay” que hoy se identifica con la conducta homosexual, como ya todos sabemos.

El estar contento es con frecuencia el haber logrado deseos momentáneos, como por ejemplo, sentirse satisfecho por haber conseguido un empleo o una meta en la vida…

El mayor matiz:

La felicidad tiene rasgos que son variables en el espacio, en el tiempo y en las personas; la misma persona es incapaz de sentir exactamente la misma emoción dos veces seguidas, ya que siempre hay una ligera diferencia en los estímulos y en las reacciones.