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lunes, 18 de noviembre de 2013

Politiqueando…



Todos esos debates sobre las derechas y las izquierdas se van quedando obsoletos. Si se simpatiza con un Partido es por ideología. Y si queremos ser más estrictos,  ser de izquierdas no es una ideología, ni un fetiche, sino que de lo que se trata es tener ideas y sensibilidades de izquierdas, para desarrollar energías que alienten al motor interior para combatir injusticias.

Si echamos un vistazo a la historia de la humanidad, veremos que siempre ha habido oprimidos y opresores. Resumiendo: La pregunta clave es ¿odiamos lo suficiente a todos esos desmanes? Si no odiamos lo suficiente, si no odiamos, si no tenemos la bastante rabia encima, si no nos da bastante asco lo que hay, entonces es que seremos otra cosa; pero de izquierdas, sin sentir rabia, asco y odio, es imposible.

Lo otro, lo difícil,  todo ese mundo de lo establecido como lo correcto…

Eso es lo que hace que me sienta como un pájaro enjaulado… y con una cinta, además, atada alrededor del pico…¡y no puedo cantar!


lunes, 11 de noviembre de 2013

Cuelgues…


Porque se apaga un amor, mujer
¡te pones a llorar!

¿No se marchita la rosa?
¿No se oculta el Sol cada mañana?

Si llorar te alivia, llora,
pero sólo un poco…

Tras el fragor de la tormenta
llega la lluvia fecunda.
La oscuridad de la noche
nos regala la alborada.
El crudo invierno
nos prepara florida primavera…

Volverá a arder la divina llama,
en tu pecho, otra vez,
bailará tu corazón
al compás de una nueva melodía.
Volverás a amar, te lo aseguro,
y, de nuevo,
Volverás a creer que es para siempre.




martes, 5 de noviembre de 2013

En ese pasaje accidental…


El talento se desarrolla en lugares tranquilos,
el carácter en el tumultuoso curso de la vida.
Goethe

Estoy pasando ahora mismo por cierto estado de ansiedad, no tomo drogas ni mierdas parecidas de ningún tipo, ni me inspiro con nada que no sea de ordinario consumo… drogas legales como café o aspirinas. Dicen que lo bueno para este estado que ahora experimento es teclear sin muchos miramientos y menos meditaciones… como una terapia de desintoxicación; catarsis lo llaman, porque dicen que a la larga sale algo que llevamos dentro… quizás el pequeño talento que todos tenemos, quizás la elemental sencillez que escondemos… todo va a salir, espero. Todo lisa y llanamente, que yo no soy una experta, y menos una maestra como algunos Blogueros  a los que admiro, que manejar metáforas con tanta belleza que es un verdadero deleite… Ya sé, me diréis que cada uno tiene su estilo, y en eso estoy de acuerdo. Pero es que hoy, precisamente hoy, esto que estoy escribiendo lo estoy contemplando como algo un poco absurdo… y siento que mi nivel de calidad baja y baja y me quedo absorta, como cuando ojeo y hojeo las tonterías esas que se exponen en las mesas de novedades de los grandes centros comerciales… Cada día que pasa son más tochos los libros que exponen. Y esa moda de que los políticos, esa casta vergonzante que asola a nuestra querida España, tenga que editar un libro…¡Bueno! vamos de mal a peor. Esto no hay quien lo pare ya. Y es que precisamente como hace poco ya lo dijo el irreverente,  Don Arturo… desde lo del Concilio de Trento se nos ve el plumero; los listos a Roma y los tontos a la política. O al revés, que tanto da ¡Esto es un asco!…me voy a la puta calle, a oxigenarme un poco, a ver si se me pasa este cabreo.

domingo, 27 de octubre de 2013

Mejunjes verbales… lo que hay en la caja negra del cuerpo…


Lo malo de las obras de los grandes literatos es que los editores cuando presentan sus obras, les suelen añadir cuarenta o cincuenta páginas (a veces muchas más) para que alguien nos diga lo sutiles, ágiles, extraordinarios y grandiosos que son  esos grandes a los que se presenta. Esas introducciones de encargo parece ser que son como una proyección inevitable; como si el que los presenta quisiera destacar bajo el resplandor de los ya consagrados. Ven la ocasión de mostrar su gran erudición. Afortunadamente algunas veces, no muchas, esto lo suelen hacer otros escritores del mismo rango y, entonces son mucho más breves, con lo cual demuestran su categoría con  el convencimiento de que saben que lo vamos a agradecer.





domingo, 20 de octubre de 2013

Producción literaria…


Dentro del mundo de la Literatura el mayor problema de hoy día es el exceso de producción literaria. O siendo más exactos, la exagerada producción de libros efímeros. Aseguran que muchos de esos libros se elaboran al consumo momentáneo de una moda.. Pertenecemos a una estirpe en la que tenemos muchos medios a nuestro alcance para llenarlos de palabras. Producimos más “cultura” que la que somos capaces de digerir. Nietzsche comparó a un ser que se atiborra de cultura como una serpiente que se ha tragado una liebre y se queda dormitando al sol incapaz de moverse.

Lo que hoy se escribe ya no deja la posibilidad de meditar, ni de adivinar, especular o simplemente pensar… Los editores piden novelas de 600 páginas, que evidentemente a un lector de toda la vida, le pude evocar a aquellos del siglo XIX, Tolstoi, Dostoievski, etc, etc… pero ni el conocimiento ni la calidad de lo escrito se parecen en nada.

Hoy es demasiado fácil escribir libros, los autores no buscan el talento  sino notoriedad; fama. Destacar según la moda que impera en un momento preciso, y todos lo que escriben, los que no son escritores consagrados, entran en una paranoia inexplicable: se mueren de miedo pensando en la posibilidad de que les puedan “robar” lo que han escrito. Es más grande la inquietud que les reconcome que su talento. Y tienen la falsa percepción que lo que ellos han escrito es el no va más… Sin pararse a pensar que casi todo lo que hoy se publica, mañana pasará por las trituradoras de reciclaje.

Aunque es muy posible que el libro impreso en papel no  desaparezca, que quizás se exhiban  como iconos, fetiches o reliquias del pasado en las grande Bibliotecas, y sólo se usarán para el consumo diario   de estudiantes y amantes del conocimiento, pero eso sí, en los nuevos formatos electrónicos.

La venta de la producción literaria nunca ha estado en auge (y ahora con la crisis, menos) porque  el libro para el consumo en librerías se  vende como un  objeto decorativo o como regalo. Y la producción literaria está más que saturada:  más del noventa por ciento de los manuscritos que llegan a las editoriales son rechazados…

Y es que hay más “escribidores” que lectores.